Nivel 13 ó Piso 13 - Película


Dirección: Josef Rusnak.
Año: 1999.
Duración: 120 min.
País: USA.
Intérpretes: Craig Bierko (Douglas Hall), Gretchen Mol (Jane Fuller), Armin Mueller-Stahl (Hannon Fuller), Vincent D'Onofrio (Whitney/Ashton), Dennis Haysbert (Detective Larry McBain ).
Guión: Josef Rusnak y Ravel Centeno-Rodriguez. Basado en la novela de Daniel F. Galouye, «Simulacron 3».
Música: Harald Kloser.
Fotografía: Wedigo von Schultzendorff.
Audio: Latino

Sinopsis:

La historia trata sobre una máquina de realidad virtual en 1990 que permite a sus diseñadores visitar Los Ángeles (California) tal como era en el año 1937. Al entrar en el sistema, una persona de esta realidad alternativa es sustituida por la persona del mundo real, mediante transferencia de conciencia. El desarrollador del proyecto, Hannon Fuller, descubre algo de vital importancia y deja un mensaje a Douglas Hall en la simulación. El final de la película se ubica en la realidad del 21 de junio de 2024


El argumento guarda ciertos paralelismos con temas existencialistas similares a los de Matrix. En general The Thirteenth Floor recibió criticas negativas, al contrario que Matrix. Matrix fue estrenada en EE. UU. el 31 de marzo de 1999 y The Thirteenth Floor se estrenó dos meses después, el 28 de mayo del mismo año.

Crítica Cinematográfica:

La vida es sueño

Ya desde tiempos de Calderón, y aun antes, la pesadillesca posibilidad de que nuestro mundo no fuese sino una ilusión atormentaba a los literatos y filósofos. Con el advenimiento del cine, y la viabilidad de crear mundos paralelos e inventados, esta posibilidad se hizo más inquietante que nunca. No es de extrañar pues que en "Nivel 13" se plantee la existencia de mundos paralelos cibernéticos en los que los personajes toman conciencia de si mismos hasta limites insospechados.

De esta forma "Nivel 13", que es un mero (pero digno) entretenimiento, plantea también curiosas cuestiones sobre el libre albedrío, la libertad, los confines del ser humano y la propia existencia; eso sí, desde unas tesis muy pedestres pero que no dejan de tener cierto encanto ni de provocar una nunca desdeñable inquietud en el espectador.

Es cierto que la película se mueve en unos niveles muy básicos, pero su regusto a ciencia-ficción de la de antes, y unas interpretaciones bastante conseguidas hacen que la película se vea con mayor agrado que el que en principio pudiera parecer. Como si fuera una actualización de algún relato de "Weird Tales" o un sabroso cómic, la trama guarda suficientes alicientes como para mantener la atención del espectador. No se puede ser exigente con esta película, pero su dirección artística, su diseño de producción y la recreación que hace de los años 30 en Los Angeles son bastante encomiables y no resultan ni más ni menos que un recurso, preciosista y exagerado eso sí, puesto al servicio de un guión heredero de la más pura Serie B (dicho esto con el mayor respeto y admiración).

Sobresalen Gretchen Moll y Craig Bierko interpretando sus papeles con una insospechada inocencia creíble que dota a la película de un tono romántico-mortecino muy recomendable. También aparece en los créditos Roland Emmerich que tiene más peligro en una pantalla que su colega Bismark ante un mapa de Europa pero el susto no llega a más y su presencia en la película se nota pero no la pifia.

La pena es que el trabajo de Josef Rusnak se exceda en su ansia por ser comprendida por el público y abunden en ella las aclaraciones que provocan una sensible perdida de ambigüedad que le daría el tono vago e impreciso que para sí desean las obras de este cariz. Sin duda son varias las referencias empleadas en el film (de "The Matrix" a "Blade Runner" pasando por "Almas de Metal") pero casi todas ellas son tomadas con bastante discreción y respeto, lo que redunda en la imagen general del trabajo pese a lo edulcorado de su final. Lástima.

Ismael Alonso



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