Controversias del Enigma de la Sábana Santa
Es uno de esos objetos molestos que no deberían existir, pero que sin embargo están ahí, para enfado de algunos, desconcierto de todos y veneración de muchos.
Es la Síndone, el Mandylion, la Sábana Santa, que cubrió o amortajó, presumiblemente, el cuerpo lacerado, roto y muerto de Jesús el Cristo, una vez que fue descendido de la cruz donde se dice que fue crucificado, según la costumbre romana, y después de ser lavado y ungido con los óleos con los que se honraba a los muertos, depositado en una tumba excavada en la roca de un huerto, donde una gran piedra deslizante ocultó al mundo el horror de un deicidio, hasta que, pasados tres días, según sus seguidores y creyentes de esa nueva fé, llamada Cristianismo, resucitó.
Sobre la figura de este hombre y de sus enseñanzas y supuestos milagros cada uno podrá adoptar la postura que quiera, pero determinadas cosas no se pueden negar, y una de esas cosas es el misterio que encierra ese lienzo de lino, que nadie ha conseguido desentrañar.
Existen, al parecer, registros que hacen referencia a un lienzo o tela con el rostro de Jesucristo, y que se remontan al siglo II , en Edessa, actual Urfa, en Turquía. De igual forma, en el año 525, durante las obras de restauración de la iglesia de Santa Sofía, también en Edessa, se registra el descubrimiento de una tela con la imagen de Jesucristo, imagen a la que llaman “acheropita”, cuyo significado es “no hecha por la mano del hombre”, que serían las dataciones más antiguas sobre la Sábana.
La Síndone sufrió los efectos de un incendio en la noche de 3 al 4 de Diciembre de 1532 y el fuego alcanzó una esquina de la urna de madera revestida de plata. Algunas gotas de la plata fundida atravesaron los diversos pliegues del lino. ¿Cómo pudo ser posible que la urna fuera sometida a 960 grados, y la plata se fundiera, y sin embargo el lienzo no se inflamó, y sólo quedó parcialmente afectado por las gotas de plata fundida que penetraron en él?.
Es la Síndone, el Mandylion, la Sábana Santa, que cubrió o amortajó, presumiblemente, el cuerpo lacerado, roto y muerto de Jesús el Cristo, una vez que fue descendido de la cruz donde se dice que fue crucificado, según la costumbre romana, y después de ser lavado y ungido con los óleos con los que se honraba a los muertos, depositado en una tumba excavada en la roca de un huerto, donde una gran piedra deslizante ocultó al mundo el horror de un deicidio, hasta que, pasados tres días, según sus seguidores y creyentes de esa nueva fé, llamada Cristianismo, resucitó.
Sobre la figura de este hombre y de sus enseñanzas y supuestos milagros cada uno podrá adoptar la postura que quiera, pero determinadas cosas no se pueden negar, y una de esas cosas es el misterio que encierra ese lienzo de lino, que nadie ha conseguido desentrañar.
Existen, al parecer, registros que hacen referencia a un lienzo o tela con el rostro de Jesucristo, y que se remontan al siglo II , en Edessa, actual Urfa, en Turquía. De igual forma, en el año 525, durante las obras de restauración de la iglesia de Santa Sofía, también en Edessa, se registra el descubrimiento de una tela con la imagen de Jesucristo, imagen a la que llaman “acheropita”, cuyo significado es “no hecha por la mano del hombre”, que serían las dataciones más antiguas sobre la Sábana.
La Síndone sufrió los efectos de un incendio en la noche de 3 al 4 de Diciembre de 1532 y el fuego alcanzó una esquina de la urna de madera revestida de plata. Algunas gotas de la plata fundida atravesaron los diversos pliegues del lino. ¿Cómo pudo ser posible que la urna fuera sometida a 960 grados, y la plata se fundiera, y sin embargo el lienzo no se inflamó, y sólo quedó parcialmente afectado por las gotas de plata fundida que penetraron en él?.